Cristo es el camino y la puerta. Cristo es la escalera y el vehículo. Es el propiciatorio colocado sobre el arca de Dios. Es "el misterio escondido desde siglos"
(San Buenaventura)

1.9.23

San Nersès Snorhali (1102-1173) Patriarca de Armenia


La voz de los Papas

En 1973, la Santa Sede lo proclamó como uno de los patronos del movimiento ecuménico; el Papa San Paulo VI quiso que San Nersés Shnorhalí fuera conocido en todo el mundo cristiano por su vida y sus obras. Por su parte, el Papa San Juan Pablo II dijo de él: “Nersés Shnorhalí es el Católicos que conjugó su extraordinario amor a su pueblo y a su tradición, con una clarividente apertura a las demás Iglesias en un esfuerzo ejemplar de búsqueda de la comunión en la plena unidad” (Leer texto completo).


“HAVADOV JOSDOVANÍM”
(Confieso con fe - Creo firmemente)

“Esta es la oración de todos los cristianos, de los grandes y de los pequeños. Todos deben aprenderla y enseñarla, los unos a los otros: los sacerdotes al pueblo, los padres a los hijos, las madres a sus hijas, y los compañeros el uno al otro. (...) Algunos vienen a la iglesia y se quedan con la boca abierta o conversan entre ellos. No saben ni rezar, ni seguir la liturgia que celebra el sacerdote. Por este motivo hemos preparado esta oración con palabras sencillas y fáciles de entender aún para aquellos que no son muy instruidos (...) Que todo cristiano la aprenda y dondequiera que esté, en el tiempo de oración, que hable con Dios en la iglesia, en casa, en el campo o cuando esté de viaje”. 
San Nersés Shnorhalí

Plegaria para las 24 horas del día

1.
Creo firmemente en Ti y te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Te adoro, Naturaleza increada e inmortal, Creador de los ángeles y de los hombres y de todo lo que ha sido creado. ¡Ten piedad de tus creaturas!
 
2.
Creo firmemente en Ti y te adoro, Luz indivisible, santa Trinidad, una Sustancia y una Divinidad, que creaste la luz y disipaste las tinieblas. aleja de mi alma las tinieblas del pecado y de la ignorancia. Ilumíname Señor, ilumina mi espíritu, para que te sea grata mi plegaria y alcance, por ella mis peticiones. Ten piedad de mí que soy un gran pecador.
 
3.
Padre Celestial, Dios verdadero, que enviaste a tu Hijo bienamado a buscar en la tierra a la oveja perdida: pequé contra el cielo y contra Ti. Recíbeme en tu infinita bondad, como al hijo pródigo. Revísteme con la primigenia túnica de la que, por mi culpa, fui despojado. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
4.
Hijo de Dios, Dios verdadero, que bajaste del seno de tu Padre y te hiciste Hombre en el seno de la santa Virgen María, y para nuestra redención, fuiste crucificado y sepultado, y resucitaste de entre los muertos y ascendiste a tu Padre: pequé contra el Cielo y contra Ti. Acuérdate de mí cuando vengas en tu Gloria, así como te acordaste del buen ladrón. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
5.
Espíritu de Dios, Dios verdadero, que bajaste en el Jordán y en el Cenáculo, y me iluminaste por el Bautismo en la sagrada Fuente: pequé contra el Cielo y contra ti. Purifícame de nuevo con tu fuego divino, como purificaste tus Apóstoles con lenguas de fuego. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
6.
Dios mío, he pecado contra Ti, con mi mente, mi espíritu y mi cuerpo, perdona mis pecados pasados por la gracia de tu Santo Nombre. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
7.
Señor, Tú que todo lo ves, pequé contra Ti, de pensamiento, palabra y obra. Anula el escrito de mis culpas y escribe mi nombre en el Libro de la Vida. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
8.
Tú que escrutas los secretos, pequé contra Ti, voluntaria e involuntariamente, a sabiendas y por ignorancia. Perdóname a mí, pecador, que desde el día de mi Bautismo hasta hoy, he pecado ante tu Divinidad, con mis sentidos y con todos los miembros de mi cuerpo. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
9.
Oh Señor, que cuidas de todas tus creaturas, pon tu Santo Temor como centinela: delante de mis ojos para que no mire más lo impuro, delante de mis oídos para que no me complazca en escuchar palabras de maldad. delante de mi boca para que no diga mentiras, delante de mi mente para que no piense en hacer el mal, delante de mis manos, para que no cometa injusticias, delante de mis pies, para que no vaya por el camino del pecado, sino que rectifique mis pasos. Señor, guía con tu divina voluntad mis sentidos, mi cuerpo, mi alma, para que todo en mí, camine conforme a tus santos mandamientos. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
10.
Oh Cristo, fuego viviente, inflama en mí el fuego del Amor que derramaste sobre tierra; para que queme las impurezas de alma, purifique mi conciencia, limpie los pecados de mi cuerpo y encienda en mi corazón la luz de tu conocimiento. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
11.
Oh Jesús, sabiduría del Padre, Dame la sabiduría para pensar, decir y hacer el bien en tu presencia a toda hora. Líbrame de pensamientos, palabras y obras malas. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
12.
Señor que deseas y haces el bien, no permitas que yo viva según mi voluntad; guíame para que siempre viva conforme a tu santa Voluntad. Ten piedad de tus creaturas Y de mí que soy un gran pecador.
 
13.
Oh Rey Celestial, dame el Reino que prometiste a tus bienamados. Fortalece mi mente para que aborrezca el pecado, te ame sólo a Ti y cumpla tu voluntad. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
14.
Tú que cuidas a tus creaturas, protege mi alma y mi cuerpo, por la señal de la santa Cruz, del engaño del pecado, de las tentaciones del demonio, de los hombres inicuos, y de los peligros del alma y del cuerpo. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
15.
Oh Cristo, amparo y protector nuestro, que tu diestra me proteja de día y de noche, dentro de mi casa y fuera de ella, mientras duerma o esté despierto, para que nunca caiga en la tentación. Ten piedad de tus creaturas Y de mí que soy un gran pecador.
 
16.
Oh Dios mío, Tú que eres generoso y colmas de misericordia a todas tus creaturas, te entrego todo mi ser. Cuídame y provee las necesidades de mi alma y de mi cuerpo, desde ahora y para siempre. Ten piedad de tus creaturas Y de mí que soy un gran pecador.
 
17.
Oh Señor, que haces volver a los extraviados, transforma mis malos hábitos en buenos, graba en mi alma el día de mi muerte, el temor al infierno y el amor al Paraíso, para que me arrepienta de mis pecados y viva en santidad. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
18.
Fuente de inmortalidad, haz brotar en mi corazón, lágrimas de arrepentimiento como las que derramó la pecadora, para que lave mis pecados antes de partir de este mundo. Ten piedad de tus creaturas Y de mí que soy un gran pecador.
 
19.
Tú que concedes misericordia, concédeme la gracia de acercarme a Ti con fe verdadera, buenas obras y la Comunión de tu santo Cuerpo y Sangre. Ten piedad de tus creaturas Y de mí que soy un gran pecador.
 
20.
Señor bondadoso confíame a un buen ángel, para que serenamente te entregue mi alma y atraviese firme ante la maldad de los demonios. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
21.
Oh Cristo, Luz verdadera, haz que el día que me llames, sea digno de contemplar con alegría la luz de tu gloria. Que pueda descansar en la morada de los justos, esperando los bienes futuros, hasta el día de tu gran Venida, Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
22.
Oh Juez Justo, cuando vengas con la Gloria de tu Padre a juzgar a los vivos y a los muertos, no juzgues a tu servidor, sino sálvame del fuego eterno. Hazme oír la voz que anuncia la bienaventuranza llamando a los justos a gozar del Reino de los Cielos. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
23.
Señor misericordioso, ten piedad de todos los que creen en Ti, parientes y extraños, conocidos y desconocidos, vivos y muertos. Ten piedad de mis enemigos y de los que me aborrecen. A los que me ofendieron apártalos de sus maldades, para que sean dignos de tu misericordia. Ten piedad de tus creaturas y de mí que soy un gran pecador.
 
24.
Oh Señor Glorificado, recibe las súplicas de tu servidor, y que mis peticiones sean para mi bien, por la intercesión de la Santa Madre de Dios, de San Juan Bautista, San Esteban el protomártir, San Gregorio el Iluminador, de los santos Apóstoles y Profetas, Doctores y mártires, de los Santos Patriarcas y anacoretas, vírgenes y de todos tus santos, que están en el cielo y en la tierra. A ti, gloria y adoración, oh Santa e Indivisible Trinidad, por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente del texto: parroquianarek.blogspot.com