Cristo es el camino y la puerta. Cristo es la escalera y el vehículo. Es el propiciatorio colocado sobre el arca de Dios. Es "el misterio escondido desde siglos"
(San Buenaventura)

Mostrando entradas con la etiqueta Orar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Orar. Mostrar todas las entradas

10.4.19

ORAR siempre

Orar sin desfallecer:

El Señor nos dijo que "es necesario orar siempre y no desfallecer" (Lc 18,1); "estad en vela, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza" (21,36). Y lo mismo nos mandaron los Apóstoles: "Aplicáos asiduamente a la oración" (Rm 12,12), "perseverad constantemente en la oración" (Col 3,2), "noche y día" (1Tes 3,10).

Si el Señor nos manda orar siempre, ello significa que quiere orar en nosotros siempre, por la acción de su Espíritu. Por tanto, en la medida en que no oramos y que vivimos olvidados de Dios, en esa medida estamos resistiendo al Espíritu de Jesús.

Pues bien ¿cómo podremos orar siempre? Muchas prácticas privadas tradicionales nos ayudarán a ello: la repetición de jaculatorias, la atención a la presencia de Dios, la ofrenda reiterada de nuestras obras, las súplicas frecuentes ocasionadas por las mismas circunstancias de la vida, la petición de perdón con ocasión de tantos pecados nuestros o ajenos, las alabanzas y acciones de gracias "siempre y en todo lugar"... Siempre y en todo lugar tenemos que avivar la llama de la oración continua.


Fuente: Liturgia de las horas

7.4.19

"Aquel de ustedes que no tenga pecado, que arroje la primera piedra"

Te pido, Señor Jesús, que todos tus seguidores no nos creamos libres de pecado y con derecho a condenar a los demás; ¡sólo tú eres el que nos salva a cada uno y a todos, por amor!


Fuente: Evangelio Cotidiano (Edit. San Pablo)

19.7.18

"No se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad o angustia. ¿No estoy yo aquí? ¿No soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué mas has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa."
(Palabras de Nuestra Señora a Juan Diego)