Cristo es el camino y la puerta. Cristo es la escalera y el vehículo. Es el propiciatorio colocado sobre el arca de Dios. Es "el misterio escondido desde siglos"
(San Buenaventura)

Mostrando entradas con la etiqueta Sobre la Oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sobre la Oración. Mostrar todas las entradas

28.11.20

San Vicente de Paúl

1581-1660, presbítero, fundador de la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad. Conversaciones con las Hijas de la Caridad

“Estén prevenidos y oren incesantemente" (Lc 21,36)

Me dirán quizás, queridas hijas mías, que tienen tan poco recogimiento, mismo cuando ustedes rezan a Dios, que no están ni un cuarto de hora sin distracciones. No se asombren. Los más grandes servidores de Dios tienen a veces esas mismas penas. Hablaba un día con un buen sacerdote, convertido hace algunos años, que emplea un largo tiempo para rezar. Me decía que no tenía frecuentemente ni gusto ni satisfacción, fuera de decir “Mi Dios, estoy aquí en su presencia para hacer su muy santa voluntad. Es suficiente que me vea”. Hagan lo mismo. (…)
Hay un medio muy fácil: tomen como tema de sus oraciones la pasión de Nuestro Señor. No hay una de ustedes que no sepa lo que ocurrió, porque escuchó predicar o porque ha meditado sobre ello. Oh hijas mías, ¡qué excelente medio para hacer oración la pasión de Nuestro Señor! Es una fuente de juventud en la que encontrarán cada día algo nuevo. San Francisco no tenía otro sujeto de oración que la pasión de Nuestro Señor y recomienda a sus queridos hijos espirituales de servirse continuamente. ¿Dónde creen que san Buenaventura ha extraído toda su ciencia? En el libro sagrado de la Cruz. Harían bien en habituarse. Se los aconsejo.

fuente: evangeliodeldia.org 

25.8.20

Sobre la Oración

EVAGRIO PONTICO

Ruega obtener el don de lágrimas, que ablandarán, por la compunción, la dureza de tu alma, y confesando tu iniquidad al SEÑOR, pídele perdón.
¿Te ven los demonios llenos de ardor por la verdadera plegaria?
Ellos te sugerirán entonces pensamientos sobre objetos que se te representarán como necesarios, después excitarán los recuerdos que se relacionan con ellos haciendo que la inteligencia los busque, pero la inteligencia no los hallará, se entristecerá vivamente y se lamentará. Llevarán a la memoria los objetos de esas búsquedas, a fin de que debilitada por esas asociaciones, la oración fructífera no sea alcanzada.
Esfuérzate en mantener tu intelecto durante la plegaria sordo y mudo, así podrás orar.
No ruegues para que tu voluntad sea cumplida, pues ella no concuerda necesariamente con la voluntad de DIOS.
En todas la cosas, pide que se haga Su Voluntad, pues EL quiere el bien y el adelanto del alma, mientras que tu no buscas necesariamente eso.
Ruega ser purificado en las pasiones, liberado de la ignorancia, de tentaciones y desviaciones.
Mientras oras, debes velar sobre tu memoria para que en lugar de sugerirte recuerdos, te lleve a la conciencia de tu ejercicio, pues la inteligencia tiene una peligrosa tendencia a dejarse trastornar por la memoria en el momento de la oración. Aquel que ora en espíritu y en verdad, no es de las criaturas de donde toma las alabanzas que ofrenda al Creador, sino que, desde DIOS mismo, él alaba a DIOS.
Puede ocurrir cuando oras, que se presente una forma, desconocida y extraña, para llevarte a la presunción de localizar en ella a DIOS y hacerte tomar por Divinidad el objeto repentinamente aparecido ante tus ojos.
Ahora bien, la Divinidad no tiene forma ni cantidad.
El demonio celoso hace violencia para despertar en la inteligencia algún fantasma desconocido que le proporciona una forma. La inteligencia se deja engañar y toma el humo por luz.
Mantente en guardia durante la Oración, entonces, aquel que se compadeció de los ignorantes, descenderá también sobre ti y recibirás un don de oración muy glorioso.
Tú aspiras a ver el rostro del Padre que está en el cielo, no trates, por nada del mundo, de percibir una forma o una figura durante la oración.
Cuando hayas logrado en tu oración estar por encima de toda otra alegría, habrás alcanzado verdaderamente la oración.

DIALICO DE FOTICE

DIOS no hizo nada malvado. Es importante entonces despreciar el hábito del mal ya que la naturaleza del bien es mucho más fuerte que el hábito del mal. Puesto que una “ES” mientras que el otro solo tiene existencia en el acto.
Si el intelecto se encuentra en un recuerdo atento del SEÑOR, disipa esta brisa de falsa dulzura del enemigo y , alegre, emprende el combate contra él.
Cuando el alma es turbada por la cólera, el intelecto es incapaz, aunque se lo violente, de dominar el recuerdo de JESUS.
Enceguecido totalmente por la violencia de las pasiones, se convierte en un extraño a sus propios ojos.
Sin embargo, cuando el objeto de su deseo le ha sido arrebatado al alma por el olvido, muy pronto, el intelecto retorna a la búsqueda de ese objeto deseado, entonces llega al alma la gracia que la impele a clamar “SEÑOR JESUS”.
“El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza cuando nosotros no sabemos qué pedir para orar según conviene, porque es el mismo Espíritu quien intercede por nosotros con gemidos inefables” (Romanos cap. 8, v.26.)
Cuando los demonios encienden el orgullo, debemos humillar la exaltación de la vanagloria, considerando la futura disolución de nuestro cuerpo, ese solo pensamiento unido al recuerdo de DIOS, basta para anular los malos espíritus.
Cuando el hombre comienza a progresar en la práctica de invocar incasablemente a JESUS, la gracia gana el corazón, y en adelante, los ataques de los demonios no llegarán sino a distancia, casi sin herir. Aquel que a veces se acuerda de DIOS y a veces no, pierde por la interrupción aquello que creyó obtener por la oración.
Aquel que quiere purificar su corazón, no cese de abrasarlo con el recuerdo de JESUS.


MARCO EL ERMITAÑO

Al tiempo que recuerdas a DIOS, multiplica tu oración. Para que en el día que te suceda olvidar al SEÑOR, El te haga recordarlo.
No rechacéis las pruebas considerándolas inmerecidas, soportadlas como justas. Las faltas pasadas rememoradas en detalle, perjudican al hombre, si se presentan acompañadas de tristeza, lo alejan de la esperanza, si aparecen sin tristeza, graban en el nuevamente la mancha pasada.
Lo correcto es practicar el mandamiento más general sin inquietarnos por nada en particular, de esa forma pediremos únicamente el Reino de DIOS. Pues, preocupándonos por cada una de nuestras necesidades estaremos obligados a orar por cada una.
No admitas las cosas que el enemigo te presenta, a fin de no perder lo más precioso.
Es mejor acribillarlo con flechas que sostener una conversación con quien procura regalos con la intención de arrancarnos de la oración dirigida contra él.


BARSANUFIO Y JUAN DE GAZA

En la oración sólo has de decir: ¡Sálvame del malvado! ¡Que tu voluntad se cumpla en mí! Ora perfectamente aquel que esta muerto para el mundo y sus placeres.
Cuando mi razón parece estar en reposo y libre de toda inquietud: ¿es bueno dedicarme a la invocación del nombre de CRISTO? Mi razón me sugiere que eso no es necesario.
Respuesta:
El SEÑOR dijo: No hay paz para los pecadores. ¿Que es entonces esa paz que creemos experimentar? Temamos pues, porque esta escrito:
Andarán diciendo “paz y seguridad” y entonces de improviso, le sorprenderá la perdición, como los dolores de parto a la mujer encinta, y no podrán escapar. (1ª Tes. 5, 3).
Nuestros enemigos mediante engaños aportan a nuestro corazón una efímera tranquilidad para impedirle invocar el nombre de DIOS. Saben bien que esta invocación los paraliza.
Estamos advertidos. Llamemos sin tregua el nombre de Dios en nuestra ayuda.


JUAN CLIMACO

Al acostarnos es cuando ha llegado el momento de velar, porque el espíritu combate a solas y sin el cuerpo contra los demonios. Ya que el cuerpo se encuentra en una disposición propicia a la sensualidad y estará propenso a traicionar.
Que siempre se acueste con vosotros el pensamiento de la muerte.
El que vela es un pescador de pensamientos sabe distinguir sin esfuerzos a los pensamientos en la quietud de la noche, y atque raparlos. Demasiado sueño conduce al olvido, pero la vigilia purifica la memoria.
Una sola palabra basto al publicano como al hijo prodigo, para obtener el perdón de DIOS.
No lancéis a largos discursos, para no disipar vuestro espíritu en la búsqueda de palabras.
La prolijidad de la oración llena al alma de imágenes y lo disipa, sentíos consolados por una palabra en la oración y allí deteneos, pues vuestro ángel guardián ora entonces con vosotros.
Publicado por Retazos y puntadas
fuente: La Filocalia
http://respuestassobrenuestrafe.blogspot.com
 

9.6.20

Santa Gertrudis de Helfta

Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301)
monja benedictina
El Heraldo, Libro III, (Œuvres spirituelles, Cerf, 1968)

Todo por mi gloria


[Una persona] se afligía porque se veía impedida para dedicarse a la oración, por las diversas preocupaciones que le causaban las tareas que tenía que realizar.
Al rezar Gertrudis por ella, recibió la respuesta del Señor: “No espero que me sirva una hora por día, sino que esté sin cesar en mi presencia, durante toda la jornada. Esto, cumpliendo continuamente todos esos trabajos por mi gloria, con el espíritu mismo con que ella quisiera dedicarse a la oración y agregando además así un acto de piedad. Es de desear que las personas beneficiadas con su trabajo, no lo sean sólo corporalmente, sino también espiritualmente llevadas a amar más y a afirmarse en el bien.
Podemos decir que siempre que ella actúe así, será como si sazonara sabiamente todos los platos, que son sus trabajos y labores, con una sal a mi gusto y de sabor exquisito”.
Fuente: evangeliodeldia.org
 

21.5.20

San Juan María Vianney

 “Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa.”
 
Mirad, hijos míos, el tesoro de un cristiano no está en este mundo sino en el cielo.(Mt 6,20) Así pues, nuestro pensamiento tiene que encaminarse hacia donde está nuestro tesoro. La persona humana tiene una tarea muy bella, la de orar y la de amar. Vosotros oráis, vosotros amáis: he aquí la felicidad de la persona en este mundo.
La oración no es otra cosa que la unión con Dios. Cuando el corazón es puro y está unido a Dios, uno percibe en su interior un bálsamo, una dulzura que embriaga, una luz que deslumbra. En esta íntima unión Dios y el alma son como dos trozos de cirio fundidos en uno; ya no se pueden separar. ¡Qué hermosa es esta unión de Dios con su pequeña criatura! Es una felicidad que sobrepasa toda comprensión. Habíamos merecido no saber orar; pero Dios, en su bondad, nos permite hablarle. Nuestra oración es incienso que él recibe con infinita benevolencia.
Hijos míos, tenéis un corazón pequeño, pero la oración lo ensancha y lo capacita para amar a Dios. La oración es una pregustación del cielo, un derivado del paraíso. Nunca nos deja sin dulzura. Es como la miel que desciende al alma y lo suaviza todo. Las penas se deshacen en la oración bien hecha, como la nieva bajo el sol.
 
Invoquemos al Espíritu Santo

Quienes son conducidos por el Espíritu Santo tienen ideas acertadas. He aquí por qué existen ignorantes que saben más que los eruditos. Cuando alguien está conducido por el Dios de fuerza y de luz, no puede equivocarse. El Espíritu Santo es Luz y Fuerza. Él nos permite distinguir lo verdadero de lo falso y el bien del mal.
El Buen Dios enviándonos al Espíritu Santo se ha comportado con nosotros como un gran rey. Ese rey pediría a su ministro de conducir a un sujeto, diciéndole: “Acompañará a este hombre por todos lados y lo traerá sano y salvo” ¡Es hermoso estar acompañado por el Espíritu Santo! Él es un buen guía.
El Espíritu Santo nos conduce como una madre conduce a su hijo de dos años, como una persona vidente conduce a un ciego. Tenemos que decir cada mañana: “Mi Dios, envíeme su Espíritu Santo que me hará conocer quién soy y quién es Usted…”. Un alma que posee el Espíritu Santo gusta un exquisito sabor en la oración: no pierde jamás la santa Presencia de Dios.

San Juan María Vianney (1786-1859)
Santo cura de Ars. 

24.9.11

Sobre la Oración

Hoy encontré esta reflexión que merece ser leída.


El "ambiente" no es la "realidad."

Cuando vas de camino las voces se multiplican... "Sigue", dicen unos; "no sigas, detente", dicen otros... En realidad tu sigues de cara al horizonte que conoces y no permitirás las distracciones innecesarias o fuera de lugar...
Pero el "nivel" de este mundo (por llamarlo así) ahoga y detiene ¿Cómo es eso? Vamos lentamente: lo que carece de "realidad" pesa y distrae. Las ambiciones tan vanas que nos chocan todos los días son zancadillas (por lo general poco temibles) aunque suficientes para detener.
El "viejo enemigo" no te quiere ver pasar. Le disgusta tu sonrisa, se enfurece con la paz que llevas. Hará todo lo posible para ensombrecer tu rostro y dibujar profundas heridas en toda tu persona. Para ello hace irrespirable el ambiente de los caminos. Cuenta con la fatiga del peregrino y con la confusión que expanden voces desacompasadas y carentes de armonía. No necesita trabajar demasiado. Basta arrojar un balde en una escalera para producir un buen estrépito.
Sólo un empujón. Nada más. El resto lo harás tu mismo cuando prestes atención; cuando te parezca inaudito lo que percibes, cuando te escandalices porque no te ayuda Dios.
No atiendas, no mires, no te vuelvas... ¡por Dios no te vuelvas! ¿No recuerdas a la mujer de Lot? Tu sigue, con sencillez y nada más.

Alberto E. Justo

fuente: http://flordelyermo.blogspot.com