Cristo es el camino y la puerta. Cristo es la escalera y el vehículo. Es el propiciatorio colocado sobre el arca de Dios. Es "el misterio escondido desde siglos"
(San Buenaventura)

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1.10.24

Santa Teresa de Lisieux


Mi canción de hoy  (Santa Teresa de Lisieux)

“Mi vida es un instante, una hora pasajera,
mi vida es un momento que escapa fugitivo:
Tú lo sabes, Dios mío, para amarte en la tierra
no tengo más que hoy.
Oh Jesús, yo te amo, a Ti mi alma aspira…
Tan sólo por un día, sé Tú mi dulce apoyo:
Ven y reina en mi alma y dame tu sonrisa,
tan sólo para hoy.
¿Qué me importa, Señor, del porvenir sombrío?
¿Rogarte por mañana? Oh no, yo no lo puedo.
Conserva mi alma pura; cúbreme de tus alas,
tan sólo para hoy.
Si pienso en el mañana, temo por mi inconstancia,
siento que en mi alma nacen tristeza y desaliento,
mas, sí, Dios mío, quiero sufrir y ser probado
tan sólo para hoy.
¡Pan vivo, pan del cielo, divina Eucaristía,
oh misterio sublime que el amor inventó!
Ven y mora en mi alma, Jesús, mi blanca Hostia,
tan sólo para hoy.
El racimo de amor, con las almas por granos,
sólo formarlo puedo en este día que huye…
¡Oh! Dame, Jesús mío, de un apóstol las llamas,
tan sólo para hoy.
Pronto quiero volar para contar sus glorias
cuando el sol sin poniente me dará su fulgor:
entonces cantaré con la lira del ángel
un sempiterno hoy”

7.7.20

Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897)
carmelita descalza, doctora de la Iglesia
Carta 135

«Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies»
Un día en el que pensaba qué podía hacer yo para salvar almas, una frase del Evangelio me dio una viva luz. En otro tiempo Jesús dijo a sus discípulos enseñándoles los campos de trigo ya maduro: «Alzad vuestros ojos y ved los campos, que blanquean ya para la siega». (Jn 4,35), y un poco más adelante: «En verdad, la mies es abundante pero el número de trabajadores es pequeño; pedid pues al señor de la mies que le mande trabajadores». ¡Qué misterio! ¿Acaso Jesús no es todopoderoso? ¿Las criaturas no son de quien las ha hecho? Entonces ¿por qué Jesús dice: «pedid, pues, al señor de la mies que le mande trabajadores»? ¿Por qué?
¡Ah! Es que Jesús nos tiene un amor tan incomprensible que quiere que tomemos parte con Él en la salvación de las almas. No quiere hacer nada sin nosotros. El creador del universo espera la oración de una pobre y pequeñita alma para salvar a las demás almas rescatadas, como ella, al precio de toda su sangre. Nuestra vocación no es ir a segar en los campos de trigo maduro. Jesús no nos dice: «Bajad los ojos, mirad los campos e id a segarlos». Nuestra misión [como carmelitas] es todavía más sublime. Estas son las palabras de nuestro Jesús: «¡Levantad los ojos y mirad. Mirad cómo en mi cielo hay lugares vacíos, os toca a vosotras el llenarlos; vosotras sois mis Moisés orando sobre el monte (Ex 17,8s). Pedirme obreros y yo os los enviaré, no espero otra cosa que una plegaria, un suspiro de vuestro corazón!»
fuente: evangeliodeldia.org